sábado, 25 de enero de 2014

2. EL LAZARILLO DE TORMES:
AUTOR:
El Lazarillo de Tormes es una novela anónima, escrita en primera persona y en estilo epistolar (novelas escritas en forma de cartas). 
El hecho que sea una obra anónima ha provocado todo tipo de hipótesis. De un lado, fray José de Sigüenza, en 1605, se lo atribuyó a fray Juan de Ortega, que, en su opinión, lo habría escrito en su etapa de estudiante en Salamanca. Poco después, en 1607, Valerio Andrés Taxandro afirmó que se trataba de una obra de Diego Hurtado de Mendoza. Deyermond considera viables estas dos hipótesis, aunque añade la posibilidad de que su autor fuese Sebastián de Horozco. Otros investigadores han apuntado nombres como los de Alfonso de Valdés, Cristóbal de Villalón o Lope de Rueda, todo ello sin que se haya conseguido clarificar el asunto de una vez por todas.
TEMA Y ARGUMENTO:
La obra, empieza con un prólogo, el cual nos justifica el por qué de la novela. Después, encontramos que es Lázaro quien pasa a narrar la historia y ésta, se desarrolla en distintos tratados. En este momento, es cuando aparece el destinatario del escrito, Vuestra Merced.
En el tratado primero, Lázaro cuenta que posteriormente de la encarcelación de su padre, es entregado por su madre a un ciego. El ciego resulta ser un hombre mayor pero muy astuto y especialmente, cruel. Lázaro evoluciona durante el tiempo que pasa con el ciego ya que debe ingeniárselas como pueda para sobrevivir. Gracias a la crueldad del ciego, Lázaro desarrolla una gran astucia, lo que le permite deshacerse de éste. 

La novela sigue con el segundo tratado, donde Lázaro encuentra a un clérigo pero éste es mucho más cruel que el ciego. Entonces Lázaro debe buscar su propia suerte y sufre una gran hambruna. Después de recibir una gran paliza, Lázaro es echado por el clérigo.
En el tercer tratado, encontramos como principal elemento el hambre. Lázaro pasa al servicio de un escudero muy pobre, y el cual está endeudado. Lázaro gracias a su experiencia, acaba adivinando la situación de su escudero, aunque él quiera esconderla y por eso decide marcharse. 
Seguidamente, encontramos el cuarto tratado. Este, es muy breve y Lazarillo relata que sirve a un fraile de la Merced, pero casi no encontramos anécdotas ni narración.
En el quinto tratado Lázaro aprende a callar y a quedarse al margen, haciendo de mudo espectador de los engaños del bulero, su nuevo amo, el cual engaña a la gente para poder sobrevivir.
El penúltimo tratado, también consta de brevedad. En este tratado, Lázaro sirve a dos amos y gracias al segundo, consigue trabajar.
En el último tratado, es cuando se puede decir que Lázaro empieza a tener algo de suerte. Lázaro abandona al alguacil, porque le resulta un trabajo peligroso. Finalmente, el arcipreste de San Salvador le presenta a una mujer y se casa. Por fin Lázaro consigue vivir feliz.
CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA
  • Encontramos fragmentos irónicos o con humor, como por ejemplo: “… me pareció que el cielo, con todo lo que en él hay, me habría caído encima”. En esta cita, abunda el humor, puesto que le acaban de romper un jarro en la cara y él lo cuenta de esta forma.
  • El protagonista narra su propia vida en primera persona, es decir de forma autobiográfica. Así que se narra su niñez desde el presente inmediato.
  • Lázaro es hijo de una familia que podemos calificar de humilde y por eso su madre se ve obligada a entregarlo a su primer amo, el ciego.
  • Lázaro sirve a varios amos, los cuales corresponden a los personajes secundarios.
  • En la novela hay dos planos narrativos: el del autor y el del protagonista; los dos planos se interfieren por medio de la ironía, aunque en dos sentidos diferentes: Lázaro cuenta su vida como si de un triunfo se tratase, mientras el autor cree todo lo contrario.
  • Contiene un estilo que podemos calificarlo como humilde, ya que abundan los vulgarismos y el estilo coloquial, con el que se intenta un acercamiento a la situación del protagonista y a la de su medio ambiente.
  • Encontramos que abunda el empleo de recursos estilísticos tales como la aliteración (“ganaba más en un mes que cien ciegos en un año”), la figura etimológica (las malas burlas que el ciego burlaba) o la bimembración ("Al uno de mano besada / y al otro de lengua suelta").



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